lunes, 27 de enero de 2014 0 comentarios

Nuestra continua indiferencia


Siempre me pregunto hasta donde llegaremos con la falsedad de llamarnos cristianos, con la falsedad de reunirnos los domingos en un lugar rodeado de paredes llamado iglesia, siempre me lo pregunto, dirás pero porque habla así, simple porque creo que el el 90% sino mas de los cristianos de hoy en día no siente absolutamente nada al ver al desamparado, al huérfano, a la viuda, nos preocupamos mas por la teología de la prosperidad, que por la vida que Cristo marco que era ayudar al necesitado, preocuparnos por el huérfano y ayudar a las viudas, recuerdo vagamente la ultima vez que vi a los cristianos salir de la iglesia y que fueran conmovidos por lo que encontramos día a día en nuestras calles, ya no existe la hermandad porque ahora sola la practicamos dentro de los templos, ojo no quiero decir que todos seamos así, hace un tiempo fui a una iglesia sensacional creo que si hoy Jesús viniera iría a esa iglesia directamente, no parecía ningún templo lujoso, no habían cámaras de televisión, no existían butacas, no había un piso elegante, solo había una serie de servidores que te recibían con todo el amor una iglesia que tapaba su techo con naylon, con una torta de cemento a medio terminar, sillas de plástico que lo mantenían a uno en atención porque en cualquier momento se podían romper, la pastora era una sierva de Dios como pocos hay hoy en día ah y no no estaba preocupada si la cabeza de la iglesia debía de ser un varón o una mujer, de pronto se le ilumino el rostro con un sonrisa al ver entrar a cuanto indigente pasaba, los veía entrar si malolientes algunos recuperándose de la borrachera del día anterior, con todas sus pertenencias a cuestas las cuales se reducían a una mochila o un par de cartones, pero en el momento que comenzó la adoración no hubo una indiferencia aquel cuadro merecía que me sintiera el peor cristiano, porque ellos con todas sus limitantes buscaban a Dios no para oír un sermón de prosperidad sino de arrepentimiento, al final de ese servicio los hermanos de la iglesia se apresuraron a la cocina y comenzaron a repartirle el almuerzo a cada uno de los casi 80 indigentes que había llegado a la iglesia, los abrazaban, los besaban comían con ellos sin ningún asco, todo lo contrario ese era amor fraternal, talvez no es la iglesia que sale en la televisión ni los mas famosos, pero si fue la iglesia que Dios me permitió conocer un domingo y por la cual me muero del deseo de volver ya que Dios la utilizo para que me diera cuenta que ese es el verdadero evangelio, crees que Bartimeo se baño y se perfumo el día que iba a ser sanado, crees que el cojo de la hermosa estuvo con sus mejores galas el día que Dios obro en el, claro que no, entonces porque en nuestras iglesias hoy en día hay cristianos que se siente incómodos al ver entrar a algún indigente, porque habemos cristianos que no tenemos el valor de comprarle el almuerzo al indigente que siempre vemos al volver del servicio, porque nos volvimos tan indiferentes que hoy pareciera que eso es algo normal... por favor reaccionemos y no sigamos mas con nuestras continua indiferencia.
Maximo Sanchez. Con la tecnología de Blogger.
 
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